viernes, 22 de mayo de 2015

LA ADMINISTRACIÓN CIENTÍFICA VS. LA ADMINISTRACIÓN CLÁSICA

¡TÚ ELIGES!



La Administración es una de las actividades humanas más importantes, se ha presentado durante todos los tiempos y en diferentes formas, es así como en la antigüedad se presentaba como algo necesario para lograr la supervivencia, no obstante con el paso de los tiempos se convirtió en estructura fundamental y sistemática para cualquier organización como la conocemos hoy en día. Empero para algunos grupos sociales, culturales y económicos toman un cause significativo distinto, inscribiéndola en un complejo o si se quiere, sencillo juego de palabras: ¿Ciencia?, ¿Arte?
El proceso evolutivo que brinda la administración para la humanidad y por medio del cual se logra obtener desarrollo social, ha sido estudiado por distintos y reconocidos intelectuales, los cuales han realizado importantes descubrimientos, como lo son Frederick Taylor con la Administración Científica y Henry Fayol con la Escuela Clásica de la Administración.
Mediante la Administración toda organización intenta maximizar los recursos, muchas veces aplicando el ciclo administrativo, esto con el fin de lograr unos objetivos específicos que garanticen la productividad y competitividad a nivel de la empresa, por lo que siempre será de vital importancia en este sentido recurrir a algunas teorías básicas, que en primera instancia se nos presenta la administración Científica (Taylor), preocupada por aumentar la eficiencia de la industria a través, inicialmente, de la racionalización del trabajo operario, cuenta con la formulación de sus principios y la búsqueda de soluciones para sus interrogantes, en un método científico, que lo aplica en sus procesos de planeación, organización, ejecución y control del trabajo. La obra de Taylor se fundamenta en que las diversas actividades que se ejecutan en las empresas deben realizarse racionalmente, aplicando métodos científicos, enfatizando en la importancia de la coordinación de las unidades de una empresa para evitar un funcionamiento desarticulado. Por el otro lado contamos con la Administración Clásica (Fayol), Preocupada por aumentar la eficiencia de la empresa desde su organización. Se caracteriza por la formulación de sus principios y por la elaboración de una teoría administrativa basada en la investigación del fenómeno administrativo.
Si realizamos un análisis más detenido de estas dos teorías se puede decir que si hablamos de cuerpo de conocimientos y principios científicos aplicables en la administración de empresas, se hace referencia a la amplia variabilidad de principios que ofrece Frederick Taylor durante toda su historia, pues su teoría administrativa, más conocida como la teoría científica, ofrece una gran variedad de conocimientos y principios a nivel organizacional, los cuales llamó “Principios de Gestión Científica.” Que nos ayudan con la organización del Trabajo, la selección y entrenamiento del trabajador, la cooperación y remuneración por rendimiento individual y la Responsabilidad y especialización de los directivos en la planeación del trabajo. Con estos principios, las organizaciones y los estudiosos de la administración han obtenido la facilidad y capacidad de llegarles a los empleados con racionalización y supervisión, evitando un funcionamiento desarticulado organizacional y logrando disminución del despilfarro industrial (perdida indiscriminada de recursos tecnológicos, financieros y humanos) e ineficiencia laboral. No obstante si pasamos a la Teoría Clásica, nos encontramos con que en esta Fayol realiza estudios profundos con empleados de distintas organizaciones, con el fin de encontrar estructuras funcionales de las organizaciones y así ver de qué manera los empleados podrían ser más productivos y saber más aun en que horas laborales el empleado puede producir más.
En conclusión, las teorías administrativas han evolucionando con el paso del tiempo, permitiendo un enfoque más humano y un trabajo colaborativo en el recurso humano.

Bibliografía
Cardona, C.R. (2009). Fundamentos de Administración. Bogotá: ECOE EDICIONES.
Cardona, P. (2009). Introducción a la teoría general de la administración.
Cardona, C. R. (2009). Fundamentos de Administración. Bogotá: ECOE EDICIONES.
Cardona, 2009 Pabello & Solís P., 2010 Chiavenato Pelayo, 1999
Chiavenato, I. (s.f.). Introducción a la teoría general de la administración. McGraw-Hill.
Pabello, G. M., & Solís P., P. C. (Diciembre de 2010). Bases de Datos EBSCO HOST. Recuperado el 28 de Marzo de 2012,
Pelayo, C. M. (20 de Agosto de 1999). monografias.com. Recuperado el 07 de Abril de 2012,
 http://www.monografias.com/trabajos2/printeoadmin/printeoadmin.shtml

http://web.ebscohost.com/ehost/selectdb?sid=4b84fa6074774539948938cc363a9218%40sessionmgr12&vid=1&hid=13


martes, 19 de mayo de 2015

Nueve cosas que la gente exitosa no hace!!!

Para aumentar tu inteligencia emocional y tus probabilidades de triunfar, evita estas actitudes dañinas, Toma nota de estas nueve cosas que los empresarios más exitosos evitan hacer:







1 -    No dejan que nadie limite su alegría. Si te comparas con otros ya no eres el dueño de tu propia felicidad. Cuando las personas emocionalmente inteligentes se sienten bien sobre algo que hicieron, no van a dejar que la opinión o logros de una persona les quite eso.

2 - No olvidan. Estas personas perdonan fácilmente, pero eso no significa que vayan a olvidar. Perdonar significa dejar ir lo que pasó para avanzar, pero no quiere decir que le darás otra oportunidad al que te hizo mal. La gente emocionalmente inteligente no soporta ser molestada por los errores de los otros, así que los dejan ir y se protegen de un daño en el futuro.

3 - No mueren en la pelea. Saben lo importante que es vivir para pelear otro día. En un conflicto, si no mides tus emociones te puedes involucrar demasiado en la pelea y salir muy lastimado. Cuando sabes leer y responder a tus emociones eres capaz de elegir tus batallas sabiamente y sólo estar en el campo de batalla cuando sea necesario.

4 -    No priorizan la perfección. El objetivo de estas personas no es la perfección porque saben que no existe. Los seres humanos, por naturaleza son imperfectos. Si tienes la meta de ser perfecto, siempre te quedarás con un sentimiento de fracaso y terminarás pasando tu tiempo lamentando tu error y pensado lo que debiste hacer diferente en lugar de disfrutar lo que conseguiste.

5 -   No viven en el pasado.  El fracaso puede destruir tu autoestima y hace más difícil que creas que puedes alcanzar algo mejor en el futuro. La mayoría del tiempo los fracasos salen de tomar riesgos y al tratar de alcanzar algo que no es fácil. La gente emocionalmente inteligente sabe que el éxito yace en su habilidad para levantarse del fracaso y esto es difícil cuando viven en el pasado.

6 -    No se obsesionan con los problemas. Cuando te obsesionas con los problemas que tienes en frente, creas y prolongas las emociones negativas y el estrés, lo cual dificulta el desempeño. Si enfocas tus acciones para mejorar tus circunstancias creas un sentido de eficacia personal que produce emociones positivas y mejora el rendimiento. Las personas emocionalmente inteligentes no se obsesionan con los problemas porque saben que son más efectivas cuando se enfocan en las soluciones.

7 -    No conviven con gente negativa. Los que se quejan todo el tiempo son mala compañía ya que no dejan de repetir sus problemas y no buscan soluciones. Quieren que la gente se una a su pena para que puedan sentirse mejor sobre ellos mismos. Las personas usualmente sienten presión al escuchar a los que se quejan porque, aunque no quieren ser vistos como groseros, hay una línea muy delgada entre escuchar un poco a ser absorbido en su mundo negativo.

8 -    No guardan rencores. Las emociones negativas que vienen de guardar rencores son una respuesta al estrés. Cuando una amenaza es inminente, esta reacción es esencial para la supervivencia, pero cuando una amenaza es historia antigua aferrarte a eso puede hacerte daño y tendrás problemas de salud con el tiempo. Si tienes rencores tienes estrés. Debes aprender a dejar ir las cosas; no sólo te hará sentir mejor ahora sino que mejorará tu salud.

9 -    No dicen que sí a menos que de verdad quieran. Una investigación dirigida por la Universidad de California en San Francisco muestra que entre más difícil sea decir que “no” es más probable que te estreses y que hasta te deprimas. Decir que “no” es un reto para muchas personas. Cuando le pides algo a la gente emocionalmente inteligente, evitan frases como “No creo que pueda” o “No estoy seguro”. Decir que “no” a un nuevo compromiso honra tus compromisos existentes y te da la oportunidad de cumplirlos con éxito.